Capítulo 90. Eliminar el veneno.
Héctor devoró el trayecto hacia la mansión con el acelerador a fondo y los nudillos blanqueados sobre el volante. El Porsche rugía en cada curva de la autopista, pero en su cabeza el ruido era mayor. Pensaba en Leonella. Pensaba en el berrinche frustrado de Pierina y en la certeza de ese embarazo que, aunque maldito y planificado por su madre, era real.
Le aterraba la idea de encontrar la suite principal vacía, de ver que ella hubiera empacado las pertenencias de Leo para regresar a la segurida