Capítulo 72. Tú decides cómo lo quieres.
Finalmente, asintió con la misma solemnidad con la que un juez dicta sentencia.
—Está bien. Pero que sea rápido —sentenció el pequeño, bajándose del regazo de Héctor con una elegancia innata—. Tía Ale, ahora sí quiero el helado. Pero que sea de chocolate.
Alessandra, conteniendo el aliento, tomó la mano del niño y lo guio hacia la salida. Antes de cerrar las puertas dobles de roble, lanzó una mirada de advertencia a su hermano. El "clic" de la cerradura resonó en el despacho como el seguro de u