Capítulo 73. El heredero del imperio.
Héctor no esperó llegar al ascensor; es que no estaba dispuesto a esperar ni un minuto más, quería gritar a los cuatro vientos su felicidad.
Se detuvo en medio del vestíbulo de mármol de la corporación, todavía sujetando la mano de Leo. Su presencia irradiaba una autoridad que congeló el movimiento de las secretarias y los ejecutivos que pululaban por el área.
—Llama a todo el personal. Ahora —le ordenó Héctor a su asistente con una voz que no admitía réplicas—. Y quiero a la prensa, todos en