Capítulo 37. La herencia de la verdad.
La palabra "padre" quedó suspendida en el aire viciado de la cabaña, vibrando con una frecuencia que Leonella no estaba preparada para procesar.
Sintió un zumbido ensordecedor en los oídos, como si el mar hubiera entrado de golpe en la habitación. Sus piernas, que hasta hace un segundo la sostenían con la fuerza de la rabia, cedieron.
Patricio Casal se movió con una agilidad que su cuerpo cansado no aparentaba. La sujetó de los brazos antes de que sus rodillas tocaran el suelo.
El contacto fí