Capítulo 29. Los trapos sucios.
Alessandra salió de la villa de Bahía Esmeralda con la sangre hirviéndole en las venas. El rugido del motor de su coche fue el eco de su propia furia mientras devoraba los kilómetros hacia la mansión De la Vega. Se sentía como una granada a punto de estallar.
No podía sacar de su cabeza la imagen de Leonella contándole el encuentro con la "limpiadora andrajosa". El nivel de bajeza, la planificación meticulosa para destruir a una niña de veinte años usando su amor por Héctor, era algo que Alessa