Capítulo 163. El tamaño del nuevo imperio.
Héctor no pronunció palabra durante todo el trayecto de regreso a la propiedad. Conducía la camioneta principal con las manos firmes sobre el volante, manteniendo esa parsimonia ruda que utilizaba en Wall Street cuando un negocio duplicaba su valor de un solo golpe contable.
Leonella iba a su flanco, mirándolo de lado con una sonrisa risueña que le iluminaba por completo las facciones. En el asiento trasero, la comitiva familiar era un chisme andante.
—Dos —repetía Patricio Casal desde la fila