Capítulo 146. Herederos de la dinastía.
La mañana de la presentación amaneció despejada sobre Manhattan.
La propiedad De la Vega llevaba horas despierta.
Los jardines habían sido transformados en un escenario digno de una coronación. Rosas blancas, candelabros de cristal, arreglos florales importados desde Europa y una discreta, pero imponente, presencia de seguridad rodeaba la mansión.
Montero recorría los alrededores con la misma expresión impenetrable de siempre mientras se comunicaba por el auricular.
—Sector norte despejado.
—Se