Capítulo 104. La decisión de Héctor.
Héctor arrugó el papel en su puño con una furia destructiva, estampando el puño cerrado contra la columna de mármol del vestíbulo con un golpe seco que hizo eco en toda la casa. Los ojos le destellaban puro odio.
—¡Maldita sea! —rugió Héctor, con los dientes apretados y el rostro enrojecido por la ira—. Cruzó la frontera. Se llevó a Pierina para impedir que me quede con el niño.
Leonella le arrebató el papel arrugado, leyendo las líneas finales. Su rostro se volvió de piedra, pero no hubo lágri