Deseos ahogados
—¿Lo has entendido…? —me quedé inerte y solté con timidez.
—Tienes miedo de dormir solo… ¿E-es eso? —paso su mano por su rostro, me volvió a mirar y soltó mirándome a los ojos con seriedad.
—Quiero acercarme más a ti, tocarte, olerte, sentirte, lo quiero todo… —trague con dificultad sin entenderlo si hablaba en serio.
—Es que yo… yo… yo…
—No haré nada que cruce esa línea, si eso es lo que estás pasando por tu cabeza, solo quiero probarte. Jamás forzaría a una mujer a estar conm