El ultimo baile parte 2
Respiré hondo y, sin pensármelo más, entré sin pedir permiso en la habitación de los Romero. Lesternia cabalgaba encima del señor Domino. Pegué un pequeño gritico, provocando que Lesternia me mirara. Sonrió con malicia, viéndome dubitativa entre entrar o hablar. Me giré con rapidez y entonces escuché.
—No creo haber pagado por público —dijo el señor Domino.
Lesternia se quitó de encima de él, soltando una risilla. Acercó su mano hasta la mesilla, encendiendo un mechero