Habían pasado dos meses desde el altercado con Bones en el instituto. El edificio había ardido hasta los cimientos, mientras que yo… había caído en un sueño profundo. Cuando desperté, estaba vendada por las quemaduras y los cortes de los cristales que se clavaron en mi piel, y con una pierna llena de hierros.
Y, aunque parecía que nada había cambiado, yo… yo ya no me sentía como la Genoveva de antes. Sentía que ya no recordaba ni cómo era antes. Pero lo que sí tenía claro era que algo en mí hab