53: Cupido.
El caos de mi vida amorosa me tenía con los pelos de punta, situación que no se hizo más amena cuando llegué a mi oficina y me encontré con un ramo de rosas rojas sobre mi escritorio.
Fruncí el ceño al verlas. Eran hermosas, sí, pero también inesperadas. Las tomé entre mis manos, buscando alguna tarjeta que revelara su procedencia. Cuando leí el nombre de mi ex novio, una punzada me atravesó el pecho al recordar nuestra última interacción.
Aquel beso que había compartido con Rick no había signi