Luego de una larga jornada laboral, aquella imagen seguía rondando mi mente como un mal recuerdo: Phillip, riendo con aquella mujer, tan guapa, tan cómoda a su lado. Me repetía a mí misma que él era un hombre soltero, libre de estar con quien quisiera. Después de todo, él y yo nunca habíamos estado realmente juntos.
Suspiré con fastidio. Mi humor estaba por el suelo.
—Nos vemos mañana, Fran —se despidió Deck con un gesto de mano.
—Nos vemos, Deck —respondí con una sonrisa débil.
Guardé mis cosa