Ella había querido preparar más platillos, después de todo estaba invitando a alguien a comer, pero el resultado fue algo modesto.
—Para la próxima me prepararé con anticipación. Por hoy conformémonos con esto, abogado Campos, ¿debe tener hambre, no?
—No tanto —respondió Sebastián.
Después de comer, Sebastián se marchó y Luciana lo acompañó hasta la escalera, pues el ascensor seguía descompuesto. Solo cuando lo vio bajar, regresó al departamento, limpió la mesa y se fue a dormir después de ducha