Esta evaluación fue terrible, y el rostro de Alejandro se tornó sumamente desagradable.
—Luciana, ¿es así como me ves?
Luciana no quiso responderle y entró a la habitación. Su dureza y calma frente a Alejandro habían sido solo una fachada. En este momento, cuando nadie podía ver su debilidad, las lágrimas comenzaron a caer sin control. Cerró los ojos mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas. Su amor, su matrimonio, en este momento habían muerto definitivamente, sin posibilidad de resurrecc