Alejandro se encontraba visiblemente frustrado, con una expresión sombría en su rostro.
—¿Ya revisaste las cámaras de seguridad? —preguntó Luciana sin rodeos, sin tiempo para tonterías.
Alejandro se sentía acorralado, pues había asumido inmediatamente que era Luciana sin molestarse en revisar las grabaciones.
—Sí, las vi —mintió, intentando mantener la compostura.
—¿Y las cámaras me grabaron dejando esas porquerías y escribiendo en tu puerta? —cuestionó Luciana con incredulidad— Porque quiero ve