Alejandro no dejaba de mirar a Andrés desde que entró.
Andrés se sentó y preguntó:
—¿Por qué me miras tanto? ¿Tengo algo en la cara?
Alejandro no respondió, solo tomó un sorbo de agua.
Ricardo miró a Alejandro y suspiró. Ayer le había enviado a propósito la foto de Luciana subiendo al coche de Andrés, y hoy organizaba esta cena. Si alguien dijera que no tenía segundas intenciones, ni muerto lo creería. Probablemente Alejandro quería saber qué había pasado después de que Andrés llevara a Luciana