—No es para mí, es para ti —dijo Luciana.
Catalina abrió los ojos sorprendida:
—¿Para mí?
—¿Por qué te sorprendes tanto? No es la primera vez que te compra algo —comentó Mariano.
—Ay, pero es que la última vez la hice enojar...
—Esta vez es diferente —interrumpió Luciana sonriendo—. Antes, aunque fuera para consentirlos, usaba el dinero de Alejandro. Esta vez... es dinero que gané yo misma.
—¿Estás trabajando? —preguntó Catalina.
Luciana asintió.
Catalina se mordió los labios con algo de melanco