El silencio de Andrés fue como una sutil confirmación.
El ánimo de Alejandro mejoró inexplicablemente.
Esbozó una amplia sonrisa. —Te invito una copa.
—No voy —rechazó Andrés.
—Si quieres perseguirla, hazlo. Estamos divorciados, tienes derecho... si es que puedes conquistarla —dijo Alejandro, la última frase estaba rebosante de confianza.
Creía que Luciana había rechazado a Andrés porque aún lo amaba a él.
Su irritación anterior se había desvanecido por completo.
—Quizás me excedí ese día —lo re