Luciana suspiró. Se sentía como un peón en un juego.
Andrés pareció leerle el pensamiento. —Yo soy el verdadero peón aquí.
—Andrés... —dijo Luciana, apenada.
—Incluso si soy un peón, lo acepto gustoso —se adelantó Andrés a declarar.
Luciana suspiró resignada. —Siempre serás mi buen amigo.
Era una forma sutil de expresar sus sentimientos.
La mirada de Andrés se apagó de repente.
Alejandro, parado en la acera, observó a Luciana subir al auto de Andrés.
Daniela, también en la acera, le hizo una señ