Luciana miró a Lucas:
—Si no te gusta el derecho, podrías pensar en cambiarte de carrera.
Al principio creía que Lucas solo estaba en el bufete por su papá, y por eso no aprendía nada y solo perdía el tiempo.
Lucas estaba feliz. No tenía que hacer nada, solo ir al bufete a cumplir y ya. Así dejaba contento a su papá y seguía disfrutando de la vida.
Nadie lo regañaba, ¡qué maravilla!
—Señorita, ya me voy —dijo Lucas, con sudadera negra con capucha, pantalón cómodo y tenis blancos, girando las lla