Él le preguntó qué tipo de hombre les gustaba a sus padres. Ella respondió que los hombres que usan traje, pero él apareció vestido de manera más relajada.
“¿Entonces para qué preguntó?” pensó Luciana, aunque no le dijo nada y solo sonrió.
—Abogado Campos, gracias por tomarse la molestia hoy —dijo con cortesía.
Sebastián la miró directo a los ojos. Sus pupilas eran tan oscuras que parecía que podía leerle la mente.
—¿Crees que pensé en no venir?
Luciana respondió al instante.
—No.
—Tu cara dice