Considerando la imagen que Alejandro tenía ante María, Victoria le gritó furiosa a Luciana:
—¡Tú, una mujer que mi hijo dejó, todavía tienes el descaro de decir esas cosas! ¡Mejor cierra el pico!
Casi ni podía respirar, estaba fuera de sí.
—¡Maleducada! —gritó con rabia.
María miró a Luciana, y dijo en tono cortante:
—Vulgar.
Y con eso, dio media vuelta y salió del restaurante con paso firme.
Victoria, imitando el tono de María, repitió:
—Vulgar.
Al pasar junto a Luciana, no pudo resistirse a la