Capítulo 226
Sus movimientos fueron tan rápidos que Luciana no tuvo tiempo de reaccionar.

Sebastián sonrió un poco, y habló con una voz grave y seductora:

—Tu exmarido nos está mirando.

Luciana apoyó ambas manos en su pecho. A esa distancia, podía sentir su aliento y el aroma de su cuerpo apoderarse de ella.

Giró un poco la cabeza.

—Hoy… ¿lo hice bien?

Se refería a su desempeño en el tribunal.

Sebastián la abrazó un poco más fuerte, inclinándose hacia su oído.

—Muy bien —susurró.

Su aliento cálido rozó el ló
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