Era Enzo Palmieri, uno de los abogados del bufete, que venía acompañado por alguien que parecía un cliente.
Justo en ese momento, vio a Luciana con el semblante alterado y apurada. Eso llamó su atención.
¿Por qué estaba tan alterada?
En el bufete corrían rumores de que Luciana y Sebastián tenían algo… ¿sería cierto?
En los ojos de Enzo se encendió la chispa del chisme.
Probó suerte con una pregunta.
—¿Todo bien, Luciana?
De una vez, Luciana puso cara de que no pasaba nada.
Sebastián mantenía la