Ricardo observó con discreción a Alejandro.
¿Quién lo tenía tan alterado?, pensó.
Joaquín también lo miró por el retrovisor.
Alejandro lo apuró:
—Maneja más rápido.
—Estamos en zona urbana. Ya voy a 80, ¿quieres que me multen?
Se quejó Joaquín, aunque en realidad ya iba bastante rápido.
Pasó un buen rato antes de que llegaran al Hotel Imperial.
Apenas el auto se detuvo, Alejandro bajó y fue directo hacia la entrada. Iba tan decidido que quedaba claro que si se cruzaba con Andrés, no iba a conten