Nora
Dos días.
Cuarenta y ocho horas de silencio, de espera, de suposiciones vanas, de latidos de corazón demás, de latidos en el vacío, en la falta, en la ausencia, en este nada que me dejó al irse.
No un mensaje, no una palabra, no una huella, no una señal.
Ni siquiera ese "gracias" cobarde, educado, soltado como se cierra un capítulo que no se ha leído hasta el final.
Nada.
Salió de mi cama como se abandona un crimen, como se huye de una escena que no se quiere enfrentar, como se borra un su