Nora
Termina su clase con una voz calmada, sin forzar, sin elevar nunca el tono.
Y, sin embargo, se le escucha como se escucharía una sentencia.
Nadie habla.
Incluso los charlatanes de la parte de atrás tienen el bolígrafo suspendido en el aire.
Él tiene ese don.
El de transformar un simple anfiteatro en un teatro de operaciones.
No se sabe si asistimos a una conferencia o a una demostración de fuerza.
Lo observo sin moverme.
No una palabra.
No una sonrisa.
Solo esa línea