NORA
Me quedo paralizada un instante, la mirada fija en su espalda, incapaz de apartar los ojos de la figura erguida e imponente del hombre que decide por mí antes incluso de que haya podido formular un suspiro. Luego se vuelve lentamente, y su mirada se desliza sobre mí con esa precisión silenciosa que me deja desarmada, como si cada movimiento de mi cuerpo pudiera ya pertenecerle.
— Nora, quiero que conozcas a alguien, dice con una voz baja, que resuena en mis oídos como una advertencia.
La p