Habían pasado apenas unas horas desde que salí de esa oficina. Cada paso de regreso a casa se sintió como una descarga de adrenalina mezclada con tristeza… pero también con un poco de alivio. El aire me pesaba menos, aunque seguía cargando con las cenizas de lo que fuimos.
Me tiré en el sofá con el cuerpo rendido, pero sin poder dormir. El celular no paraba de vibrar.
**Papá**: *Ana, ¿qué está pasando? ¿Por qué la prensa está diciendo que estás con Mathias de la Torre?*
**Mamá**: *Hija, necesit