El aire en la oficina de Sofía estaba denso, como si las paredes mismas pudieran sentir la furia contenida en su pecho. La reunión con Max había terminado horas atrás, pero su mente seguía girando, procesando cada palabra, cada gesto, cada detalle del encuentro. Había algo en él que la inquietaba, algo que se escondía detrás de esa fachada de hombre redimido. Pero Sofía no iba a permitir que sus emociones la traicionaran. No otra vez.
Se levantó de su silla, caminó hasta la enorme ventana que d