18 Una lágrima

Ante la actitud de Francesco, Carlo enmudeció quedando absolutamente desarmado.

Carlo enmudeció quedando absolutamente desarmado.

— Entonces, señor Santoni, ¿Dejará que mi médico personal venga?

« ¡Oh, por Dios! ¡Sí!, ¡Sí! ¡Sí! Él sabrá qué hacer, se dará cuenta de que estoy bajo los efectos de esa cosa que me dieron » Vittoria cobró

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