El mismo día
Moscú
Katya
Dicen que los desastres no vienen solos. Que llegan como un ejército en la penumbra, arrasando sin piedad todo lo que alguna vez creímos seguro. Te tumban, te arrancan el aliento, te dejan mirando un techo vacío preguntándote en qué momento todo cambió. Porque en un instante, los sueños que cultivaste con tanto cuidado se hacen trizas, y el futuro que habías imaginado se vuelve una tierra extranjera, lejana, hostil.
El verdadero desastre no es solo la caída, sino todo l