A tu lado (2da. Parte)
Unos meses después
Moscú
Katya
Supongo que estar al borde del abismo nos despierta. Nos arranca del letargo en que vivimos y nos obliga a mirar de frente la fragilidad de nuestra existencia. Cuando el silencio de la muerte roza tu piel, entiendes que nada —nada— es eterno. Ni el tiempo, ni los cuerpos, ni siquiera las promesas si no se alimentan cada día. Y es entonces cuando el alma se sacude, cuando lo esencial se vuelve visible y lo trivial… se disuelve como humo.
En esos instantes, las pele