Horas después.
La conversación con los Becker quedó atrás, pero el eco del enfrentamiento seguía vibrando en las paredes de la casa como un terremoto silencioso.
A Sofía le temblaba ligeramente la mano cuando recogió los papeles que Isabel había dejado caer sobre la mesa. No sabía si era rabia, miedo o… otra cosa que no quería explorar.
Eduard, de pie frente a ella, parecía tan tenso como ella misma.
Isabel salió del salón sin mirar atrás.
Natalia la siguió, enfadada y satisfecha a la vez.
Luca