Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación seguía vibrando desde que Natalia había irrumpido gritando.
Ella estaba ahí, de pie en la puerta, temblando de rabia contenida y de orgullo herido. Sus ojos pasaban de Eduard a Sofía como si estuviera contemplando un crimen.Vanesa, a los pies de la cama, sostenía un vaso de agua como quien prepara un arma improvisada.Sofía sintió el corazón treparle por el pecho.Eduard dio un paso delante de ella.Instintivo.Protector.Demasiado claro como para que alguien fingiera no verlo.—¿Cómo que casaros? —repitió Natalia, esta vez con un hilo de voz más peligroso que el grito anterior—. ¿Qué… significa… eso?Eduard no vaciló.—Natalia, vete.—¡No! —estalló ella—. No voy a ninguna parte hasta que me expliques qué demonios acabas de decir.Se volvió hacia Sofía con un gesto que casi parecía una sonrisa rota.—¿Qué has hecho? ¿Qué le has dicho? ¿Qué veneno le has metido en la c






