Nuevamente, Evana e Ignacio fueron sorprendidos por una lluvia torrencial a mitad de camino, por lo que decidieron refugiarse en un hotel donde la única habitación disponible tenía dos camas dobles, así que ella rápidamente distribuyó a los gemelos y cada niño dormiría con uno de sus padres.
En esta oportunidad los pequeños estaban realmente rendidos porque habían hecho varias paradas y en cada una hicieron largas caminatas o participaron en juegos con su padre que estaba haciendo un gran derro