En Dinamarca, Mateo y Raffaella habían iniciado con muy buen ritmo el desarrollo del proyecto que les había confiado el señor Hansen. En ese momento tenían la primera reunión informativa y era ella quien llevaba la presentación.
–Sus avances han superado mis expectativas –decía su jefe muy entusiasmado–, se ve que trabajan muy bien juntos, eso me alegra y me confirma que tuve buen ojo al formar este pequeño equipo.
–Gracias señor Hansen, es muy amable –expresó Raffaella.