Ignacio siguió a Federica hasta su despacho, no iba con gusto, pero recordó que tiempo atrás le había ofrecido ayuda con la administración, todo después del incidente en el que su hijo había caído por las escaleras de la institución y se descubrió que un grupo de chicos acosaba a los estudiantes más pequeños.
–Usted me dirá –dijo Ignacio tratando de apurar las cosas.
–Tenía entendido que la señora Wellington era madre soltera, de hecho, los niños no figuran en nuestros r