Se separaron por falta de aire, entonces él la miró y había lágrimas rodando por sus mejillas, Tiberius las enjugó con sus pulgares, seguidamente besó su frente, sus parpados aún cerrados y la punta de su nariz, desplegaba una ternura inusitada en él, pero era lo que le nacía en ese instante, era lo que deseaba ofrecerle a esa mujer que había ocupado su mente día y noche.
Terminó apoyando su frente en la de ella, sosteniendo todavía ese hermoso rostro entre sus manos, volvió a unir sus labios e