Cuando Evana y Sergio regresaron a la posada, encontraron que tío y sobrinos habían armado una especie de carpa con sábanas y los tres estaban rendidos sobre la alfombra cubierta de almohadones, los dos sonrieron y no perturbaron el sueño de Tiberius ni de sus hijos.
–Estoy segura de que Tiberius sería un gran padre –comentó Evana al entrar a su habitación–, lo ha sido con los gemelos desde su nacimiento.
–Me duele porque debí haber sido yo desde que estaban en tu vientr