La tarde del domingo fue divertida y caótica.
Axel estaba sentado en medio del desastre sobre la isla de la cocina, intentando darle forma a la masa con sus manos. Arabella intentaba mantener todo limpio, pero con Adrian y Axel alrededor, resulta una tarea imposible. Había harina espolvoreada por toda la superficie, tazones por doquier y masa pegándose tercamente a cualquier cosa que tocaba.
—No... así —dijo ella, guiando las manos de Axel con firmeza y paciencia.
El niño lo intentó de nuevo, e