Manuel aún sostenía la sonrisa burlesca en su rostro, una expresión que reflejaba tanto su satisfacción personal como su desprecio hacia la situación.
Con un movimiento despreocupado, simplemente cerró la puerta en el rostro del hombre que había estado frente a él, dejando a Martín en un estado de incredulidad y rabia.
Martín, incapaz de encontrar las palabras adecuadas para expresar su frustración, solo apretó los puños con fuerza, sintiendo que la ira burbujeaba dentro de él, como un volcán a