Nadie estaba allí.
El baño, que en otro momento habría sido un refugio para quienes buscaban un instante de soledad o un respiro de la multitud, ahora estaba vacío y en silencio.
Mayte, sin embargo, no sabía que la razón de esa soledad era un letrero que indicaba que el baño estaba descompuesto, un aviso que había desviado a la mayoría de los asistentes a otros lugares.
La confusión reinaba en el ambiente, y el caos de la fiesta continuaba en el exterior, lejos de su pequeña burbuja de aislamien