Al día siguiente, cuando Mayte despertó, una sensación de miedo la envolvió.
Por un momento, pensó que lo vivido el día anterior había sido solo una pesadilla, un mal sueño del cual no podía despertar.
Sin embargo, al abrir los ojos, se encontró con Manuel a su lado, su rostro sereno y protector.
—¿Manuel? —susurró, sintiendo que su corazón latía con fuerza.
Él abrió los ojos lentamente, como si despertara de un profundo trance.
—Lo siento, yo… —comenzó a decir, pero las palabras se quedaron at