Samantha lo supo desde antes de que él abriera la boca.
Había algo en la manera en que Braulio la miraba desde que regresaron de la luna de miel, algo frío, distante… una sombra que no estaba ahí antes. Sentía cómo sus besos se volvían cada vez más escasos, cómo evitaba tocarla en la cama.
Era como si el fuego que antes los unía hubiera muerto en un rincón del corazón de él, sofocado por algo —o alguien— que no quería mencionar.
Y ella lo presentía: aquel día, antes de que él pronunciara una sol