La recepción se llevaba a cabo en el Salón Libanés, un elegante espacio decorado con lujosos candelabros y mesas adornadas con flores frescas.
El ambiente estaba impregnado de un aire festivo, pero también de una tensión palpable.
Manuel entró con Mayte a su lado, y todos los ojos se posaron sobre ellos.
Bailaron el vals de novios, y el sonido de los aplausos llenó la sala, él la abrazó a su cuerpo, se sentía feliz, satisfecho.
Bailaron uno frente al otro, mirándose fijamente.
La música sonaba a