Mayte entró en la cafetería, el aroma del café recién hecho la envolvió, pero no podía disfrutarlo.
Su corazón latía con fuerza mientras buscaba al detective Larios.
Había estado esperando este momento, un momento que, aunque lleno de incertidumbre, representaba una esperanza.
Al verlo sentado en una esquina, su mirada se oscureció por un torrente de emociones: ansiedad, miedo y una chispa de determinación.
Se acercó, sintiendo que cada paso era un eco de su angustia.
—Aquí están las muestras pa