Cuando Braulio llegó aquella tarde, traía consigo una pequeña bolsa con las medicinas que Aurora necesitaba y, envuelto con cuidado, un postre dulce que sabía que a ella le encantaba. Había pasado por tres farmacias diferentes para conseguir exactamente lo que le habían recetado, y aun así, al entrar en la casa y verla recostada en el sofá, sintió que algo oscuro se interponía entre ellos.
Aurora lo observó fijamente desde el primer segundo. No sonreía, no mostraba alivio al verlo llegar. Sus oj