Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que se había instalado entre ambos tras la pregunta de Mónica se volvió denso, casi incómodo. Daniel aún no había respondido cuando, de pronto, la puerta de la habitación se abrió ligeramente.
—Doctor, lo requieren en su servicio —dijo una enfermera, asomándose con discreción.Daniel parpadeó, como si ese llamado lo sacara de un pensamiento profundo. Asintió de inmediato.—Sí, voy enseguida.Se incorporó con rapidez, evitando deliberadamente volver a mirar a Mónica a los ojos. Ella notó el gesto, notó la prisa, y comprendió que aquella interrupción había sido, para él, una salida perfecta.—Tu pierna va a estar bien —dijo Daniel, retomando su tono profesional—. No hay de qué preocuparse.Era evidente que lo decía para cerrar el tema, para no responder lo que ambos sabían que había quedado suspendido en el aire.Mónica solo asintió en silencio.Daniel tomó el expediente, dio un paso hacia la puerta y






